Características del jabón según los aceites usados

Podemos saponificar cualquier aceite o grasa (tanto vegetal como animal). Cada grasa/aceite está compuesto por varios ácidos grasos que al saponificar, confieren unas características especiales al jabón.

Para mejorar las características del jabón es recomendable mezclar varios aceites en la fórmula (excepto en el jabón de Castilla, que es 100% aceite de oliva). Descarga este ebook gratuitamente para aprender a elaborar este excelente jabón.

Normalmente usaremos una alta proporción de aceite de oliva, y según el tipo de jabón que queremos obtener, lo combinaremos con uno o varios aceites.

A continuación vemos de forma resumida las características generales que otorgan al jabón

Aguacate (aceite)
Espuma resbaladiza muy suave, fina. Acelera la traza. Produce un jabón muy suave.

Albaricoque (aceite)
Espuma fina, jabón muy suave. Muy oxidable. Alergénico.

Almendras (aceite)
Espuma fina, burbujas grandes. Traza lenta. El jabón obtenido es muy suave, pero se oxida (enrancia) fácilmente.

Argán (aceite)
Jabón suave, calmante y nutritivo. Espuma fina. Traza media.

Avellanas (aceite)
Produce un jabón cremoso, muy suave, pero con espuma fina. Muy oxidable. Alergénico.

Cacahuete (aceite)
Jabón blanco, duro. Poca espuma. Traza lenta. Evitar en casos de alergia al cacahuete.

Cacao (manteca)
Jabón muy duro, poca espuma, poco cremoso. Aporta dureza al jabón.

Cera de abejas
Jabón duro, sin espuma. Acelera la traza. Aporta dureza al jabón.

Coco (aceite)
Uno de los imprescindibles (junto con el aceite de oliva). Produce pastillas de jabón muy duras, blancas, con mucha espuma. Acelera la traza. Muy desengrasante. Para uso cosmético se recomienda no usar más del 30% de la fórmula.

Colza (aceite)
Jabón muy suave, con espuma fina, pero escasa. Traza muy lenta.

Germen de trigo (aceite)
Jabón suave, espuma fina. Se oxida (enrancia) fácilmente.

Girasol (aceite)
Jabón suave, espuma mediana. Traza muy lenta.

Jojoba (aceite; en realidad es una cera líquida)
Aceite muy estable, jabón duro, sin espuma, sin cremosidad. Aporta dureza. Se usa en pequeñas cantidades (menos del 5%).

Karité (manteca)
Jabón duro, poca espuma. Jabones suaves y duros. Acelera la traza.

Maíz (aceite)
Espuma ligera, traza lenta. Se oxida (enrancia) fácilmente. (5 a 10% máx.)

Oliva (aceite)
El otro imprescindible. Jabón muy duro, con poca espuma, pero muy cremoso y muy suave. Traza lenta. Excelente para pieles sensibles.

Palma (aceite)
Jabón duro, espuma cremosa y muy estable. Acelera la traza.

Ricino (aceite)
Jabón de secado lento, muy suave. Produce una espuma cremosa. Mejora la espuma en las fórmulas: 5 a 15%.

Semillas de uva (aceite)
Jabón suave, gelatinoso y con mucha espuma. Traza media. Sensible a la oxidación.

Soja (aceite)
Jabón muy duro, muy suave, espuma media. Sensible a la oxidación.

Mercè Castells – Tutora de los cursos online: