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Procesos no naturales en cosmética…¿natural?

Para considerar que un producto es natural debe incluir principalmente sustancias naturales, también se permiten sustancias de origen natural y, en menor proporción, sustancias  semi-naturales.

Sustancias naturales son las obtenidas de origen botánico, animal (que no implique su sacrificio) o mineral-inorgánico, o a partir de sus mezclas o bien son producto de reacciones entre ellas. Sólo aquellas que se obtuvieron por procesos físicos, destilación, ajustes de pH con tampones naturales o métodos enzimáticos y microbiológicos con enzimas o microorganismos naturalmente presentes en las materias primas.

Las sustancias de origen natural pueden incluir productos aislados y purificados a partir de sustancias naturales como los componentes de grasas naturales (ácidos grasos), los recompuestos o componentes de aceite esenciales, las sustancias conservantes aisladas de fuentes naturales, los pigmentos o colorantes aislados de fuentes naturales, etc.


Las sustancias semi-naturales son aquellas que se obtienen por reacciones químicas básicas con sustancias naturales (hidrólisis, esterificación, biotecnología…).

Ni las materias primas ni los productos elaborados finales habrán sido sometidos a ningún tipo de radiación ionizante, ni derivarán de organismos modificados genéticamente (no GMO).

La cosmética convencional también utiliza numerosos productos naturales, aunque en muchos casos, además de combinarla con productos problemáticos o tóxicos, suele obtenerlos por mecanismos o procesos no del todo naturales. Por ejemplo:

  • Manipulación genética. Muchos productos naturales son OGM, en cosmética natural no se permiten.
  • Origen animal. Está permitido el uso de productos que procedencia animal, pero NO está permitido el uso de productos derivados de animales sacrificados o amputados. En la cosmética convencional encontramos muchos ingredientes obtenidos de animales sacrificados (esperma de ballena, aceite de visón, grasa de tortuga, extracto de glándulas genitales de jineta o del ciervo almizclero…) especialmente dentro de las materias para perfumes. En la cosmética natural a penas se utilizan productos procedentes de animales, y ninguno derivado de sacrificio; sólo productos elaborados por ellos: apícolas, lanolina, lácteos…
  • Testado en animales. Aunque cada vez hay más productos de cosmética convencional que intentan no experimentar con animales, siguen torturándolos en el laboratorio con cremas y perfumes… por ello, en cosmética natural no está tolerado este proceso.
  • Etoxilación: proceso no respetuoso con el medio ambiente en la que se produce una reacción química con el óxido de etileno. Por ejemplo, en la producción de PEG, PPG…
  • Ionización o sometido a radiaciones. Las radiaciones ionizantes se utilizan para “higienizar” las materias primas (matar microorganismos, esporas, etc.). Pueden ser mutagénicas, además de alterar la estructura de numerosos principios activos biológicos presentes en las materias vegetales, por ello, no se permite nada que haya pasado por radiación en la cosmética natural.
  • Síntesis o transformación de fragancias: muchas fragancias se obtienen por imitación de los aromas naturales o por modificación de las extraídas de lo natural. Así, las fragancias sintéticas idénticas a las naturales y las de origen natural químicamente modificadas, no están permitidas en cosmética natural.

Cosmética certificada

Como vemos, es muy complejo saber el verdadero origen y los procedimientos que han sufrido las materias primas, incluso el más simple de los aceites vegetales obtenido por presión mecánica puede proceder de manipulaciones artificiales. Por ello, debemos conocer muy bien los métodos de obtención y el origen de donde proceden, pero esto es tarea difícil y confuso para la mayoría de personas.

¿Qué opción nos queda?
Escoger productos avalados por sellos ecológicos y certificados de calidad. Los avales ecológicos son una buena manera de validar productos y procesos. Aparecieron para salvaguardar los intereses del consumidor y del medio ambiente, para poder identificar y supervisar las fórmulas cosméticas… hagamos un buen uso de ellos!

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