El lavado del jabón con sal ayuda a purificar el jabón que está mal elaborado o que se ha estropeado. En otros tutoriales vimos cómo elaborar jabón con aceite usado y cómo limpiar el aceite usado para hacer jabón. Pero a veces el resultado no es el esperado…

No tires el jabón, te explicamos qué hacer con él!

Lavado del jabón con sal (rélargage)

¿Cuándo lavar el jabón?

  • lotes de jabón que no nos han salido bien…
  • tenemos muchos restos de jabón de distintos tipos y colores…
  • se nos ha estropeado y huele a rancio…
  • el jabón huele “rarito” porqué lo hicimos con aceite reciclado y no nos gusta el olor…
  • porqué está mal formulado y tiene el pH demasiado alto…

Ten en cuenta además, que si un jabón no está bien hecho, con el tiempo puede dar mal olor a la ropa (la que guardas de una temporada a otra por ejemplo).

¿En qué consiste el lavado del jabón con sal?

La técnica del lavado del jabón con sal (relargage o precipitación salina) es una técnica usada tradicionalmente para elaborar el famoso Jabón de Marsella. Básicamente consiste en derretir el jabón en agua saturada con sal, que hace que el jabón se separe de los otros componentes.

La sal disocia (“rompe”) la molécula de jabón, separándola de otras sustancias que si son solubles en agua (como un exceso sosa, fragancias, malos olores, colorantes,…) y los ácidos grasos sin saponificar.

Es decir, el jabón pierde solubilidad y se separa del agua.

Como las moléculas de jabón no son solubles en agua salada, se separan y flotan, por lo que la pasta de jabón flotará en la parte superior y en la parte inferior quedará el agua sucia. Filtramos la pasta de jabón (separamos el sólido del líquido) y tiramos el agua sucia.

Respecto a la glicerina, es muy apreciada en jabones de uso cosmético, pero en jabones para la lavadora, no es tan interesante, ya que puede dejar manchas blancas en la ropa oscura. En el agua que desechamos, está la glicerina del jabón (aprox. un 10% del peso del jabón). En procesos industriales, esta glicerina se recupera y purifica mediante destilación.

Resumiendo, con el lavado del jabón con sal, obtendremos un jabón para la lavadora más puro, más “limpio”, de muchísima más calidad.

Cómo lavar el jabón con sal

  1. Cortamos 500 gr de jabón en trocitos pequeños o lo rallamos. Añadimos 1 litro de agua y lo dejamos en remojo 1 o 2 días. Yo lo hago así porqué es más cómodo, pero si tienes prisa, rállalo o tritúralo y pasa al siguiente punto.
  2. Ponemos 1 litro de agua al fuego. Añadimos la sal.
    Cuanto más “sucio” el jabón, más sal. Mínimo recomendado: 100 gr de sal por litro de agua. Máximo 360 gr de sal por litro de agua, que es el coeficiente de solubilidad de la sal (aunque añadas más sal no se va a diluir).
  3. Calentamos el agua hasta que se diluya la sal.
  4. Añadimos la pasta de jabón que teníamos en remojo (o directamente el jabón rallado). Lo calentamos todo a fuego medio/bajo hasta que se haya fundido todo el jabón (entre 30 y 60 min.).
  5. Batimos para asegurarnos que no queda jabón sin diluir. Apagamos el fuego y dejamos enfriar.
  6. Al cabo de unas horas, cuando ya está frio, separamos la pasta de jabón (será como una pastilla dura) y desechamos el agua. Podemos separarlo antes, pero estará blando y será más dificil manejarlo. Es mejor tener paciencia y esperar a que se enfríe 🙂

¿Qué hacemos con esta pasta de jabón?

Tenemos varias opciones:

  • Triturarla y usarla tal cual en la lavadora
  • Hacer jabón líquido para la lavadora

En este artículo te explico cómo convertir esta pasta de “jabón purificado” en un excelente jabón de Marsella” para la lavadora.

Mercè Castells – Tutora de los cursos online: